El Libro Verde de Vilafranca, compilado principalmente por el notario Pere Guasch hacia 1599, reúne privilegios, ordenaciones, crónicas y ensayos históricos en un solo volumen. Esta mezcla sin orden aparente refleja la complejidad administrativa de las villas catalanas y su necesidad de preservar la memoria municipal.
El manuscrito cuenta con aportaciones de figuras como Pau Roig, Gaspar Bartomeu y Dídac Miret, que añadieron crónicas y noticias históricas entre 1580 y 1735. Esta colaboración multiplica el valor del documento como fuente histórica de la Vilafranca moderna.
Los folios 1-141 recogen privilegios del año 1322 al 1608, que detallaban derechos y concesiones otorgados a la villa. Estos registros eran esenciales para legitimar la autonomía municipal y defender los intereses de Vilafranca ante la propia monarquía y también ante la nobleza.
Los folios 141-169 incluyen el Libro del Buen Regimiento, un conjunto de normas para la gobernanza de la villa. Estas ordenaciones reflejan la organización administrativa y la gestión de los asuntos locales, clave para la estabilidad social de la Cataluña moderna.
El índice añadido en 1834 por Jordi Miret organiza el heterogéneo contenido del Libro Verde, facilitando el acceso a los privilegios, las crónicas y las noticias históricas. Esta adición evidencia el esfuerzo por preservar y sistematizar el patrimonio documental histórico de Vilafranca.