Esta planta coloreada, enviada por los síndicos del Vallespir a los jurados de Gerona, ilustra el territorio afectado por la peste de 1631-1632. El dibujo acompañaba un memorial para planificar medidas preventivas y evitar la propagación de la epidemia en la ciudad.
El dibujo detalla el Vallespir con precisión, incluyendo pueblos y límites territoriales, para facilitar la comprensión del progreso de la propagación de la peste. Esta representación gráfica era esencial para la coordinación de la respuesta administrativa y sanitaria ante aquella crisis.
La planta se enviaba junto con una carta que especificaba su función: ayudar a los jurados a entender el memorial. Este uso combinado de texto e imagen destaca la importancia de los dibujos como herramientas de comunicación oficial en la administración catalana.
El uso de colores y el cuidado en la ejecución del dibujo reflejan un valor estético, además del funcional. Esta combinación de arte y utilidad es típica de los documentos administrativos visuales de la Cataluña moderna.
Este documento es una fuente clave para estudiar la gestión de crisis sanitarias en el siglo XVII, al mostrar cómo las autoridades empleaban herramientas visuales para planificar y combatir epidemias como la peste en el Rosellón y la Cerdaña.